Índice
La parte de Dios
Según las Escrituras, Dios es el dueño supremo de toda la tierra y su plenitud. Su soberanía se manifiesta en su control sobre los acontecimientos, las naciones y el corazón de cada persona.
Nuestra parte
Dios dio a la humanidad dominio sobre la tierra y nos puso como mayordomos responsables de sus posesiones. La mayordomía fiel, la obediencia y la confianza en Dios traen bendición, mientras que la desobediencia y la confianza en uno mismo traen consecuencias.
Deudas
Las Escrituras animan a evitar las deudas, las ven como una forma de servidumbre y subrayan la importancia de pagar lo que se debe. Los ejemplos bíblicos muestran tanto la carga de las deudas como la bendición de estar libre de ellas, con énfasis en la provisión de Dios y la responsabilidad financiera.
Consejo
Las Escrituras animan con fuerza a buscar y seguir el consejo sabio, destacando su papel en el éxito, la sabiduría y la dirección. Por el contrario, rechazar el consejo piadoso o seguir el de los impíos trae malas consecuencias, como el fracaso, la contienda e incluso la destrucción.
Honestidad
Las Escrituras reconocen la deshonestidad inherente del corazón humano y ofrecen muchos ejemplos de conducta deshonesta. Dios exige honestidad absoluta en todos los aspectos de la vida y enseña cómo vencer la deshonestidad y restaurar las relaciones rotas.
El dar
El dar se presenta como una prueba de fe, de amor y del señorío de Cristo, con énfasis en la actitud del dador, que debe ser amorosa y alegre. Las Escrituras destacan los beneficios de dar, como mayor intimidad con Dios, recompensas celestiales y bendiciones terrenales, y tratan el diezmo como una forma de dar.
Trabajo
El trabajo es un don de Dios y es necesario, pero debe equilibrarse con el descanso y la adoración. Todo trabajo honesto es honroso cuando se hace para Dios. La pereza es condenada y también se desaconseja el exceso de trabajo.
Ahorro e inversión
Ahorrar e invertir es aceptable con motivos correctos, poniendo a Dios por encima de la riqueza e incluyendo la generosidad. Las Escrituras advierten contra la avaricia y las riquezas apresuradas, y destacan la diligencia, la planificación y la provisión para la familia.
Hijos
Los padres son responsables de enseñar constantemente buenos valores a sus hijos mediante la vida diaria y el ejemplo. Una instrucción temprana y diligente ayuda a los hijos a desarrollar bases morales firmes que los guíen hasta la edad adulta.
Presupuesto
Una administración financiera prudente implica conocer los propios recursos para suplir necesidades y alcanzar metas; la planificación ordenada y el consejo sabio son esenciales para obtener buenos resultados y llevar una vida que refleje la paz de Dios.
Contentamiento
El contentamiento es un estado aprendido que Dios hace posible, no un rasgo humano innato. Surge de confiar en la provisión de Dios y de desearle a Él por encima de las cosas materiales.
Codicia
La codicia está prohibida explícitamente en las Escrituras, acarrea graves consecuencias y excluye del reino de Dios. Se considera idolatría, y se dan ejemplos de su poder destructivo para advertir a los creyentes.
Malos usos del dinero
Estos pasajes ilustran la influencia corruptora del dinero y lo muestran como el motivo detrás de traiciones, un intento de genocidio y asesinatos.
Avaricia
La avaricia es condenada como idolatría y estorba la herencia en el reino de Dios. Las Escrituras advierten contra su naturaleza destructiva, muestran cómo conduce a la maldad y la explotación, y cómo termina en el juicio de Dios.
Idolatría
La adoración de ídolos está estrictamente prohibida, pues los ídolos son hechos por el hombre y menoscaban la soberanía de Dios. La avaricia se equipara a la idolatría; Dios juzga a quienes la practican y bendice a quienes destruyen los ídolos y se vuelven a Él.
Parcialidad
Dios es imparcial, y así debemos ser nosotros. Las Escrituras condenan la parcialidad tanto hacia el rico como hacia el pobre, sobre todo al juzgar, y destacan la equidad y la humildad como actitudes cristianas esenciales.
Impuestos/tributo
Pagar impuestos es un mandato bíblico, confirmado por Jesús y el apóstol Pablo, que reconoce la autoridad del gobierno. Los ejemplos de las Escrituras ilustran este principio y también muestran casos en que se hicieron excepciones.
Los pobres
Las Escrituras condenan con fuerza la opresión del pobre, destacan la protección de Dios hacia ellos y su juicio contra quienes los maltratan. Llaman a la justicia, la misericordia y la ayuda activa a los vulnerables, y muestran que el trato que damos al pobre refleja nuestra relación con Dios.
Riquezas
La Biblia presenta una visión matizada de las posesiones: Dios puede bendecir con riqueza, pero advierte de sus peligros y enseña que la verdadera riqueza está en la relación con Él. Las posesiones son temporales, no compran la salvación y pueden conducir al orgullo, la separación y la falta de fruto espiritual.
Varios
Estos pasajes tratan diversos aspectos de los negocios, las finanzas y la naturaleza humana, y señalan los peligros de la avaricia, la deshonestidad y las prioridades equivocadas. Destacan la importancia de la integridad, el contentamiento y la dependencia de Dios en todos los ámbitos de la vida, incluidos los negocios.